Además de vigilar para que no tengan un percance, lo que hay que hacer para que les guste el barco es “fidelizar al cliente”. Para cuando los tuyos sean un poco más mayores, te recomiendo lo que hacíamos nosotros: la noche antes de zarpar, invitación a hamburguesa, y el día de la travesía, tortitas con nata y sirope de chocolate. Lo mismo a la vuelta.

Durante la travesía, chuches de todas clases.
Mano de santo…

Saludos y
