El SJ Nepomuceno en viaje ferry
Como el SAN JUAN NEPOMUCENO fue un buque de línea de la Armada Española de cierto renombre no voy a hablar de él como tal, sino cuando fue movilizado como buque de pasaje, una faceta desconocida para los aficionados a la historia marítima de nuestro país. Y esta historia va de comida, de comida en los barcos.
Durante el reinado de Carlos III se produjo, como sabéis, la expulsión de los jesuitas, para lo cual se habilitaron buques de línea, por ejemplo el SAN JUAN NEPOMUCENO, al que se le había reducido la tripulación para poder llevar mas pasaje, salió de Ferrol con una tripulación de 246 hombres, 147 soldados de protección y 202 jesuitas con destino a Civitavecchia
La dotación del buque tenia su rancho habitual
Para la alimentación de los clérigos fue necesario embarcar, según afirma el Padre Luengo, docenas de bueyes, rebaños de carneros, una piara de cerdos, centenares de gallinas, cuarenta cántaros de agua y vino y muchos otros géneros y provisiones.
El conde de Aranda, encargado por el rey de la operación, había previsto, para la ocasión, todo, hasta el menú que debía darse a los jesuitas embarcados, según consta en el «Método que ha de observarse en la subministración de la subsistencia diaria en la navegación a Civitavecchia a los Religiosos de la Compañía de Jesús». En él se divide el menú entre el de los días de carne y los días de vigilia, sin olvidar el de los enfermos.
Menú que abarca desde el desayuno de todos los días hasta el postre y vino:
Para el desayuno, una xicara de chocolate a cada individuo, con un bizcocho de Mallorca, o una tostada de pan, mientras dure el fresco que se embarque; u otro equivalente a elección de los Padres. Para postres de comida y cena: pasas, higos, almendras, nueces, avellanas, queso bueno, dulces secos, sin escasear la porción, porque hay prudencia en los interesados, que elegirán en cada comida uno o dos géneros.
Del mismo modo se les dará a su voluntad o sin peso el pan fresco que necesitaren, mientras dure el que se embarque; y lo mismo del bizcocho fino, llamado de dieta, de cuya calidad va toda la provisión; y sin medida el vino tinto de pasto de la mejor calidad; y también se suministrará a cada individuo, en las dos comidas, un vasito de Malvasía, o de uno de los generosos de Andalucía; y en fin se llevará a bordo de cada buque una porción prudente de café y de thé, con azúcar blanco que sirva de medicamento, a voluntad del Padre a cuya orden vayan los demás religiosos de la embarcación.
Los días de carne estaba programado, a la comida:
Sopa, o fideos finos, o arroz, o sémola compuesta de la sustancia de la olla, en que entrarán cinco onzas castellanas de carnero de Tarragona, una de tocino seco en oja, media de chorizo o longaniza, y una de garbanzos para cada individuo; y una gallina para cada ocho, con la especería y sal conveniente, y yerbas y hortalizas mientras puedan conservarse.
Cinco onzas de carnero para cada individuo, en guisado o asado, según se pida y adecué la calidad y el tiempo.
Y a la cena:
Una ensalada cruda o cocida mientras duren las verduras y haya ocasión de reponerlas.
Un guisado de seis onzas de carnero para cada individuo. Con los despojos de los carneros que se maten para la diaria, y con los menudillos de las gallinas se harán los guisados o fritadas a que alcancen, para suministrarlos al medio día o a la noche, según guste a los interesados; y estos, además de los principios diarios.
Para los días de vigilia estaba previsto; al mediodía:
Para cada individuo tres onzas de garbanzos, o de habichuelas, o de fideos fijos, compuestos según corresponda a la especie. Un par de huevos en tortilla, o estrellados o cocidos. Cinco onzas de abadejo o seis de atún guisado.
Y a la noche:
Ensalada cruda o cocida como se previene en los días de carne. Bacalao o atún como al medio día, o un par de huevos a quien los prefiriese; y para no duplicar el equivalente, y excusar los riesgos y perjuicios que motivan en las navegaciones, la falta de economía, se dirá al cocinero con anticipación el alimento que se elije.
Y para los enfermos se hará un puchero separado, en el cual se pondrá un cuarto de gallina y once onzas de carnero, para cada individuo, con el tocino y garbanzos correspondientes; y se distribuirá proporcionalmente el caldo y las carnes entre el día y la noche, para que tengan el alimento y dieta conveniente. Y para los que por achacosos estén exentos de la vigilia, se les suministrará en los días de ella, la comida señalada en los de carne.
Como se nota que el pasaje era de buen llantar.
Como el NEPOMUCENO era un barcarrón me supongo que no habría demasiados mareos, con lo cual los pasajeros llegarían con unos kilillos demás.
Alguno de los que se le encargó montar y organizar los convoyes para el traslado de los jesuitas desde los puertos de levante a Italia todavía se les debe los fletes, pero esa es otra historia
buen finde.
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