Coincido en que no haya que echar la casa por la ventana al primer síntonma de la existencia de ampollas.
Ahora bien cuando el problema queda generalizado y todo el casco queda repleto de ampollas y el medidor de humedad en el interior sobrepasa los límites, querer ignorar el problema es una temeridad ya que la patología acaba destruyendo el casco, más o menos lento en cada caso, pero así ocurre y negarlo es engañarse.
Lo que había sido una superficie de prfv de dureza y rigidez contrastada se desmenuza y desgrana soltando migas tan pronto lo arañas...
Si el problema es local y menos grave, una reparación puntual puede servir, y aguardar a ver su evolución también, siempre que no se deje humedad en el interior de la zona, que puede tardar tanto en secar como un casco entero.
Ahora bien una vez se tiene conciencia de que el casco entero está atrapado, los consejos como repararlo uno mismo en plan aficionado, secarlo solo de fuera porque se crea la humedad interna es imposible sacarla, me parecen pésimos consejos.
Nada peor que dejar encapsulada la humedad en el interior para que ésta siga reaccionando con la fibra, produciendo burbujas y deslaminando capas.
Para empezar no es lo mismo disponer de una máqina de pelado a la que puedas señalar cuantas micras ha de rebajar que entrar a lo bestia y llevarte más grueso que el estrictamente necesario.
Tampoco un aficionado conoce que tejidos están dañados y para eliminar y cuales hay que dejar en su sitio, ni con que frecuencia y productos hay que lavar repetidamente la obra viva una vez pelado el casco para que escupa el salitre.
Secado por completo el casco, se dan varias capas de époxi con gruesos,con aplicadores y dirección conocidas por el especialista, dentro de determinados límites en grados de temperatura y en porcentajes de humedad, y encima respetando un determinado período de tiempo entre cada aplicación.
También suelen alternarse determinado número de lavados para eliminar los nicol.
Seguidamente viene el masillado para igualar superficies y posterior pulido, y finalmente vienen las dos últimas aplicaciones del producto ultra impermeabilizante, y el acabado con patente.
Tengo serias dudas que sin la menor experiencia ni profesinalidad en tales cometidos, el resultado de una actuación sobre un casco con esa patología sea el de su pretendida reparación.
Creo sinceramente que en muchas intervenciones se abusa en exceso de animar a realizar en plan aficionado intervenciones en mecánica, electricidad, y también en la reparación de la obra viva.
Transportada esa afición al bricolaje en la naútica al ramo del automóvil, se nos aconsejaría reparar el óxido y corrosión con el manejo las cizallas,y de los electrodos con que sueldan los chapistas, a pintar el coche, a tapizar sus sillones, a desmontar y rectificar motores, a intervenir en su electrónica, a desmontar y montar neumáticos para su sustitución... Dudo que el resultado fuera positivo.
Resumiendo, puede ser menos lesivo no hacer nada, que lo és, que hacerlo mal.
Saludos cordiales
