No tienes que disculparte. La juventud nos incapacita para imaginar cómo vivían los del pasado que no vivimos, por eso tenemos que estudiarlo. Todos hacemos suposiciones al escribir o al hablar. Además las damos por comunes.
Creo (soy de letras, no ingeniero) que ellos, los ingeniosos, sí serían capaces de pergeñar un sistema capaz de ayudar a los navegantes solitarios en un trance muy peligroso y frecuente: que por mantener tu ángulo con el viento, tu proa vaya a donde no quieres. Y creo que puede ser mecánico, no electrónico.


