La gota fría
Moralito, Moralito se creía
que el a mí, que él a mí
me iba a ganar.
Y cuando me oyó tocar
le cayó la gota fría
y cuando me oyó tocar
le cayó la gota fría.
La letra es de Emiliano Zuleta, la canción de 1938 y los debates sobre el uso correcto del término "gota fría" trascienden claramente la meteorología
Entrando en harina, antes hablábamos de cómo la elevada temperatura del Mediterráneo es terreno abonado para la generación de actividad convectiva, y de cómo esta temperatura se mantiene alta hasta bien entrado el otoño. Ahora, si lo anterior es común a muchos mares, el Mediterráneo se diferencia de otros más meridionales por una característica adicional: es un mar que alcanza temperaturas elevadas y que, al mismo tiempo, está en una latitud intermedia, por lo que recibe la influencia de trenes de borrascas de latitudes algo más septentrionales y, especialmente a partir del otoño, otras masas de aire frío de diversos orígenes. Como veíamos, este particular “maridaje” entre mar a elevada temperatura y masas de aire frío provoca situaciones de gran contraste térmico y, por lo tanto, gran inestabilidad y actividad convectiva; lo anterior se concentra en los meses en los que, por un lado, la temperatura del agua es todavía muy elevada y, por otro, comienzan ya a llegar las primeras masas de aire frío: esto suele producirse entre las últimas semanas de verano y, especialmente, a lo largo de otoño.
La gota fría tiene que ver con lo anterior y, más específicamente, con un invitado de honor en este capítulo: las denominadas “corrientes en chorro”, flujos de viento de gran intensidad que se producen cerca de la tropopausa; esta tropopausa es la capa de la atmósfera que, en nuestras latitudes, se sitúa a unos 10 Km de altura, entre la troposfera (donde la temperatura decrece con la altitud) y la estratosfera (donde la temperatura crece), lo que hace que sea una zona particularmente fría. Esto, unido a la rotación terrestre y a las diferencias de temperaturas entre las las distintas latitudes, genera estas corrientes en chorro, de enorme influencia en aeronáutica, muy frías y que se desplazan a velocidad muy elevada (>100 nudos).
Corrientes en chorro o "jet streams"
En ocasiones, y en circunstancias en las que todavía no hay gran acuerdo, estas corrientes se ondulan, generando depresiones aisladas en estas capas altas de la atmósfera (las famosas DANAs, depresión aislada nivel alto) y facilitando que de estas corrientes en chorro muy frías aparezcan ramales descendentes. ¿Qué consecuencias tiene la generación de este tipo de ramal descendente? Una “gota” de aire muy frío que, al descender hacia capas inferiores, se ve rodeada de aire más cálido. Si este aire no es sólo un poco más cálido sino que es el aire muy cálido y, además, cargado de humedad del Mediterráneo en los primeros meses de otoño, se genera un choque térmico de gran violencia.
Como acabamos de ver, hay algunos matices a su origen e, incluso, en la mejor manera de denominar el fenómeno anterior. La AEMET, igual que muchas otras agencias y gran parte de la comunidad científica, ya no habla de gotas frías, sino de DANAs. Gota fría sigue utilizándose como término popular, y hay algo de él que me gusta: DANAs se producen en distintas épocas del año, pero es en el otoño cuando, con nuestro Mediterráneo muy caliente, se produce un contraste térmico especialmente elevado entre la DANA y lo que ocurre en la superficie y, con ello, un “desbarajuste” asociado todavía mayor. Así que, personalmente, sigo llamando gotas frías a las situaciones meteo que aparecen en otoño asociados a una DANA, aunque entiendo que, en ámbito científico, se prefiera no usar un término (gota fría) que a veces se aplica erróneamente a cualquier lluvia torrencial, sea cual sea el origen.
¿En qué deriva una DANA "otoñal" / gota fría en nuestros mares? En una situación de violento contraste térmico e inestabilidad, que resulta en una gran sucesión de chubascos (pueden llegar a ser decenas, sin apenas descanso entre ellos) que generan lluvias torrenciales, frecuentemente acompañadas de granizo y gran aparato eléctrico. El viento, como en cualquier situación de gran actividad convectiva, es inestable y violento y, en este caso, con la la circulación inmediata a niveles altos (corriente en chorro) detenida, es frecuente que no exista una componente determinante en su dirección.
Una DANA separada de la corriente principal situada sobre Italia.
Como las gotas frías están siempre asociadas a una DANA y ésta es un fenómeno muy visible en mapas de altura, estas gotas frías son fáciles de anticipar en los modelos meteorológicos actuales, que suelen derivar en avisos meteorológicos generalizados, especialmente si se dan en circunstancias potenciadoras de su violencia. Éstas circunstancias son, entre otras, la anteriormente mencionada de temperatura del mar / atmosférica elevada y, adicionalmente en nuestras costas, la presencia, de viento de Levante; éste, siempre húmedo, provoca que las precipitaciones sean mayores y “alimenta” de humedad al sistema, con lo que las situaciones de Levante anticipan DANAs de violencia aún mayor.
Continuará... (próximo episodio: mangas marinas)
