En lo que parece que no hay discusión es que esa patología deriva de una falta de la debida impermeabilidad de la capa exterior del casco, el gel coat, al paso de los años.
Es cierto que barcos con medio siglo de historia no tienen el menor rastro de la misma, y otros más recientes sí acusan esa patología que acaba estropeando gravemente el casco.
Acerca de si puede ser o no causa de hundimiento, solo puedo decir que en aun par de ocasiónes he visto en seco algún barco ya muy viejo con la obra viva tan deteriorada i agujereada, con las capas de fibra deshechas, agujeros, y grumos a la menor presión sobre las mismas, que lo cierto es que evidenciaban su imposibilidad de flotar. Supongo que a eso se llega si no se actúa ante la aparición de la patología.
En que no hay que dramatizar, en que hay que proveerse de un diagnóstico certero, y en que hay que seguir la evolución de la patología antes de precipitarse estoy plenamente de acuerdo, pero cuando tienes la certeza de que tal patología está presente y va creciendo, de que dificilmente superarás la ITB para seguir navegando bajo los estánaders de seguridad exigidos... tampoco entiendo de que sirve mirar hacia otro lado en lugar de afrontar una reparación a fondo de la mano de profesionales expertos y no así de aficionados, si a lo que cabe esperar es que el barco esté hoy un poco peor que ayer y un poco mejor que mañana.
Cuando se cubre una azotea plana con tela asfáltica, una capa de butilo, o cualquier método habitual en la construcción de edificios, no se garantiza la solución adoptada a perpetuidad, ni se hace tragedia alguna por tener que cambiar tal impermeabilización al paso de los años, ni se mira hacia otro lado si cuando llueve las filtraciones debilitan y estropean la estructura de un edificio, ni se nos ocurre encomendar la reparación a quien no sea experto en el tema. Entiendo que en tales casos debe guiarnos la coherencia y el sentido común.
LLegados al punto de reparar la patología, creo que no es lo mismo suprimir la capa de gel coat con una máquina a la que puedas ordenar con exactitud el grueso en micras a eliminar, que hacerlo a ojo, con una radial y sin experiencia para arrancar de un plumazo lo que toca y de paso lo que no hacía falta. Tampoco es lo mismo que reconozca posibles tejidos afectados un experto que un profano que lo ignora todo sobre el material.
Tampoco creo que pueda descartarse una afectación general del casco por el hecho de que haya solo indicios sectoriales, sin antes mesurar al detalle el grado de humedad en el interior del casco, y si es preciso compararlo con el propio de cualquier casco sano, ya que de poco puede servir reparar solo el sector afectado si todo apunta a que muy pronto se evidenciará la patología en el resto del casco, y cuando para secar correctamente un sector se tarda lo mismo que para secar todo el casco.
No comparto afirmaciones como la de que eliminar la humedad del interior del casco es misión imposible, y de que basta con sanear la zona afectada y barco enseguida al agua, con humedad encapsulada que mantendrá sin duda viva la patología en el interior del casco.
Finalmente, si el proveedor del material recomienda dar un determinado número de capas del nuevo impermeabilizante, en determinadas direcciones, con distintos aplicadores, dentro de unos límites de temperatura ambiente y grado de humedad, y respetando unos determinados tempos entre capa y capa, tampoco se antoja demasiado probable que quien no haya intervenido jamás en tales tareas lo clave como para considerar resuelto el problema.
Personalmente preferiría comprar un barco afectado, con la desvalorización sin duda a cargo del vendedor, que un barco manoseado por un aficionado.
Digo lo que precede porque me sorprende la tendencia a animar a los propios armadores a actuar por si mismos en una tarea como ésta, o a mirar hacia otro lado y no hacer nada.
Todos tenemos una idea bastante clara de como se arranca una muela, y muchos habremos pasado por el trance, que para un experto no supone por lo general especial complicación.
Me cuesta imaginar que existan demasiados hilos animando a arrancársela uno mismo y a escandalizarse ante que quien lo hace como profesional especializado se gane la vida con ello.
A mi no me ha tocado jamás nada en la lotería pero de cinco barcos que he tenido a lo largo de cuarenta y cinco años, me ha acompañado la " suerte" de que tres han desarrollado las malditas burbujas en toda la obra viva, el primero a los diez años en el agua, el segundo a los dieciocho, y el tercero a los venticinco, y ahora que ha cumplido treinta,ya no me escapo de reparar.
Los dos primeros, siguen navegando sin la menor recidiva treinta y tres años y diecisiete años respectivamente después de reparados por un profesional. Dudo que esa fuera su situación si no hubiera afrontado el problema o si me hubiera animado a intentarlo yo mismo sin la menor idea de lo que tenía entre manos.
Saludos
