Creo que Avante ha señalado desde el título que su trabajo se circunscribía a los fenómenos convectivos. Por un lado, creo que son la explicación parcial a su pregunta inicial ¿por qué navegantes expertos de otros mares se pegan unos sustos de mucho cuidado en un mar aparentemente tranquilo y rodeado de información meteorológica fiable?
Es que los fenómenos convectivos en el Mediterráneo son cuasi explosiones de mala leche ("la que se ha liao en cinco minutos"). Aparece un cumulonimbos donde había hace nada unos cúmulos de lo más majetes que cumplían la previsión meteorológica de "día para navegar cojonudo" y se te quitan las ganas de cervezas.
Es verdad que los fenómenos orográficos, además de los generales, completarían la meteorología, pero Avante no es camarero de la Taberna, es un cofrade más, de los más generosos, eso sí.


