Originalmente publicado por Luis Martí
Quizá hablamos de situaciones distintas, incluso de distintas administraciones.
Queríamos cambiar nuestro viejo Perkins 4108 por otro más potente. Queríamos repetir el proceso que seguimos en los ochenta: Comprar un motor de desgüace, rectificarlo, marinizarlo e instalarlo.
Las consultas que hice, verbales, tuvieron como respuesta que no se autorizaba la instalación de motores reconstruidos y marinizados, salvo que su origen fuera marino.
Por otra parte, debía encargar el desmontaje del motor a una empresa autorizada (el barco lo construimos nosotros, el motor lo instalamos nosotros), el motor (ya fuera nuevo o usado) tenía que tener documentación "marina". Como nuestro cambio implicaba un incremento de potencia, amén de sustituir inversor-reductor, bancada, pasacascos, arbotante, eje y hélice, tendría que hacer nueva documentación del barco, arqueo y estabilidad. Poco importaba que el peso del nuevo motor era unos 10-15 kgr superior al viejo, que pasábamos de una potencia máxima de 37,5 cv en la hélice a 50.Los costes eran brutales, así que cambiamos de pabellón y, por unos pocos euros, legalizamos el cambio.
Estuve en contacto con varias personas relacionadas con estos procesos. La última conversación, en la que decidí el camino a seguir, fue con un ingeniero naval al que acudí de parte de un amigo y me atendió pacientemente. La sorpresa es que la norma es interpretada de maneras bien distintas según la zona. En algunas dependencias cambiar la emisora (por obsolescencia, avería o porque el fabricante ya no paga la tasa de homologación) se resuelve con una declaración jurada. En otras exigen documentos de instalador autorizado. Y así con todo.
Como siempre, cada uno cuenta la película según le va... La nuestra fue así y la suma de gastos calculada a ojo de buen cubero, era brutal.
Un cordial saludo,
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