Re: Aventurilla con enrollador atascado
La reparación
Como ya he dicho, la hélice quedó liberada a la mañana siguiente por un buzo y pudimos retomar la travesía hacia casa.
Al llegar, me propuse reparar y, de paso, mejorar de una vez por todas la maniobra del enrollador.
Lástima no haberlo comentado antes y contar con la experiencia de Icarus: cabría pensar que quitando esa pieza se acababa el problema, pero no lo tenía claro y seguí el camino ortodoxo. Localicé a un agente de Seldén, hablé con ellos y me consiguieron la pieza bastante rápido (un par de días). En términos náuticos, no fue muy cara y, si lo comparamos con Volvo Penta (que me han sangrado este mes por una avería), hasta barata.
En el barco, el cabo del enrollador pasa por debajo de los candeleros, lo que debe hacer que roce bastante y que se deteriore bastante rápido, así que estuve mirando cómo mejorarlo. Puse una polea de Seldén en cada candelero. Son orientables y quedan fijas con unos tornillos, así que cada una de las cinco tiene la orientación más adecuada.
Aproveché para leer a fondo el manual del enrollador y descubrí algunas cosas que no había tenido en cuenta en ocasiones anteriores: el perfil lleva dos ranuras para la relinga de la vela: hay que usar la contraria a la banda por la que sale el cabo del enrollador y, esto me parece más importante, hay que izar la vela con el backstay cazado y dejarlo en banda tras la izada.
La primera salida tras la reparación fue un gozo casi orgásmico. ¡Qué suavidad! El génova se recogía con facilidad, de forma progresiva y sin problemas.
Una salida posterior fue decepcionante. Aparentemente, lo había hecho todo igual y costó mucho enrollar la vela, pero enseguida vi cuál era la diferencia. Era un día con bastante viento y llevaba cazado el backstay para aplanar la vela. Con el estay en tensión cuesta mucho más recogerlo, así que había que incorporar eso al procedimiento de enrollado de nuestro génova:
· Dejar el back en banda.
· Devolver la driza a su tensión habitual, si se ha tocado (casi nunca, para qué nos vamos a engañar).
· Poner el barco en portantes (si hay una cierta intensidad de viento) para que disminuya el aparente y la mayor desvente el génova.
· Ir lascando la escota de génova y recogiendo al mismo tiempo, de forma controlada. Siempre a mano. Jamás con winche.
La autocrítica y las conclusiones
La primera es que hay ciertas cosas que no se pueden dejar. Lo que un día es un problema menor, otro, en el que coincide con otros problemas menores puede dar lugar a un problemón.
Segunda. Si se navega en conserva no se puede perder la comunicación con el otro barco. Nosotros teníamos la situación controlada, pero los compañeros del otro velero lo pasaron fatal al no encontrarnos. Eso se agravó por el doble fallo en la radio de los dos y estar fuera del alcance de las radios portátiles en una zona sin cobertura móvil. Como veis, las casualidades existen.
Tercera. Si no eres pescador y un invitado te propone largar un curri, la respuesta es NO.
La parte buena es que creo que gestionamos la situación razonablemente bien. Llegamos por nuestros medios hasta donde habíamos previsto y no cedimos a la tentación de intentar arreglar por nuestros medios una situación que, claramente, excedía a nuestras posibilidades.
Si habéis llegado hasta aquí, sois unos campeones.
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