La improvisación para ajustarse, si es posible, a las condiciones de cada día tiene su encanto, y más si media tripulación tan solo se estrena.
No es lo mismo navegar plácidamente a un largo para dirigirte a aquella cala que con el tiempo reinante estará aquel día espléndida, que tener que ceñir, con salpicaduras, escora, angustia de los novatos, ...para fondear en una cala programada diez meses antes y en la que quizás aquel día entra mar y viento.
Ah... si os entregan el barco a las diez, necesitas dos horas para zarpar?
Os deseo una buena singladura.
Saludis
