Cita:
Originalmente publicado por El Temido II
Hago una reflexión inversa y me asalta la duda: ¿si una persona con pocos
conocimientos náuticos y unos medios muy limitados, consiguió circunnavegar
con unos riegos "ajustados", en que punto ponemos el límite antes de iniciar
cualquier travesía?. ¿Que barco y que equipo necesitaríamos para hecer que
"cosa"?.
Salud y 
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Gran reflexión, Cofrade. Que contiene muchas otras y no tiene una respuesta única.
A la última que haces, la travesía de Julio Villar es una elocuente respuesta. Pero, en función de quién la tenga que responder, la escala de grises aparecerá. No es lo mismo esa vuelta al mundo por un joven de 20 años y dispuesto a asumir un riesgo importante, como probablemente fue el caso de Julio, que el de una familia con hijos y recursos para hacer esa travesía invirtiendo mucho más en comodidad y seguridad. De la misma manera que hoy viajamos en vehículos mucho más seguros que los que empleábamos hace 50 años o considerando que, a modo de ejemplo, un GPS tiene, hoy, un coste muy inferior al que hace muchos años tenía un sextante. Ahora, ¿es esa seguridad adicional necesaria? Estrictamente, la respuesta es clara: no.
Y la reflexión anterior puede declinarse en costas mucho más cercanas que las que visitó Julio. Recuerdo que, cuando compré mi primer velero, un Puma 29, se habían juntado en el último año un par de travesías de esas que rifan velas con bastante lectura de libros como el famoso "Navegación con mal tiempo", de Coles. Y recuerdo que, a poco de comprar el Puma, quise equiparlo con algunos elementos como un ancla de capa (que compré, valen sólo unas decenas de euros, y jamás usé) o un tormentín o mayor de capa que, afortunadamente, no compré e invertí en otros elementos de clara mayor utilidad (mi navegación con el Ocam tocó 4 países... todos mediterráneos). Y digo afortunadamente porque el Ocam, con su pequeña mayor rizada y su foque de viento, aguantaba con dignidad gran parte de las situaciones a la que, desde la sensatez, se expone uno en el Mediterráneo. Y siempre habrá quien considere que, para navegar con plena seguridad en él es "necesario" un barco poco menos que de diseño escandinavo equipado con un ropero mayor que el del Archibald (que, a todo esto, no llevaba mayor de capa) en sus vueltas al mundo, pero las "necesidades" en el ámbito de la vela son un concepto tan subjetivo que muchas veces pesan más razones que tocan más lo emocional o lo proyectivo que la necesidad real. En mi caso, tras siete años navegando con el Ocam, el siguiente barco que compré fue un diseño claramente más moderno, ligero y ágil, con el que navego mucho más tiempo a vela -que es lo que me gusta- sin depender del motor y, cuando se tuerce el panorama, voy tan seguro o más que con el icónico, pero ya longevo, P29.
En fin, interesante debate... con tantas respuestas como cofrades
