Aunque es una opinión, esta regata nos retrotrae a lo que ha pretendido ser, una regata vintage. No se puede enfocar de otra manera. Y es un éxito por el momento. Nos dirige al sextante, a la navegación de altura a las personalidades apasionadas como Kirsten, Tapio o Curven, y descubrimos nuevos navegantes con un sentido antiguo, irreal, algo que parece solo se puede comprender navegando. Creo que a mi me llegaba ya con seguir la Minitransat para hacerme con heroes. Menuda moral esta burrada. No es broma Influye en nosotros.
