¿Cuánto tiempo podemos navegar por el Mediterráneo sin actualizar el parte y llevarnos un susto?
Cita:
Originalmente publicado por NewFortuna
Muchas gracias, Avante.
En definitiva, para responder a una pregunta que me inquieta desde hace mucho: ¿cuánto tiempo se puede navegar en el Mediterráneo, en las diferentes épocas del año, sin una actualización de la predicción sin llevarte un susto?
  
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How many roads must a man walk down
before you call him a man?
How many seas must a white dove sail
before she sleeps in the sand?
The answer, my friend, is blowin' in the wind
the answer is blowin' in the wind
Fortuna hace una gran pregunta sobre cuánto tiempo se puede navegar en el Mediterráneo sin un parte actualizado y sin llevarte un susto. La pregunta es muy buena, el problema es que la respuesta -al menos la que yo soy capaz de dar- lo es claramente menos. Ahora bien, podemos trocear la pregunta y responderla parcialmente así que, si me lo permitís e intentando salir del jardín con algo de dignidad, voy a tomar ese atajo.
En primer lugar, en la pregunta hay una mención a las distintas épocas del año; aquí, como hemos visto, convección e inestabilidad suelen ir de la mano, y cada época del año tiene su manera de ser inestable.
Cuando antes hablábamos de fenómenos convectivos, dijimos que verano y otoño son dos estaciones particularmente interesantes. La primera, por ser uno de los momentos del año en el que hay más irradiación y la estación en la que mar está más caliente - y ya hemos explicado por qué a los fenómenos convectivos les gusta asomarse en esas condiciones; por su parte y como también ya hablamos, el otoño “marida” lo anterior (mar todavía caliente) con las primeras entradas de aire frío en altura, lo que puede hacer que iguale o, incluso, supere ventajosamente al verano (acordaos de Moralito y su gota fría) en inestabilidad.
¿Hay inestabilidad en invierno? Por supuesto, pero el hecho de que el mar esté mucho menos caliente enfría algunas pasiones. Esto no evita que se pueda montar muy grande -que se monta, e incluso más-, pero sí que, para que eso suceda con el mar tan frío, necesitamos combustible extra. Y, a diferencia de otros tipos de combustible más escasos (de esos que cotizan en mercados internacionales), del que nos ocupa y genera inestabilidad hay de sobra en invierno: cualquier sistema de bajas con su actividad frontal asociada aporta energía con total generosidad… pero dejando claras sus intenciones a la legua: aunque sobre inestabilidad, la predicción suele funcionar a varios días vista (más o menos, como en cualquier otro mar), lo que hace algo más complicado “pillar” si no es queriendo (hay gustos para todo). Puede ser que después entren más nudos de los que daba el parte, pero es más extraño que un buen parte en invierno acabe girándose tanto que termine en ingresos extra para la velería.
Por su parte, la primavera es un híbrido, y abarca meses tan distintos meteorológicamente como marzo y junio. En sus primeras semanas puede aproximarse al invierno y, según avanza la estación, nos encontramos con mucha irradiación y calor en un mar proporcionalmente frío. Esto último evita alguno de los excesos del verano y, en paralelo, suele darnos los mejores días de virazón del año (tan buenos, que podemos acabar rizando) por el gran contraste de temperaturas entre una tierra muy caliente en las horas centrales del día y un mar que todavía no lo está; de la misma manera que, por la razón inversa, el otoño es el mes por excelencia del terral, con navegaciones memorables tras el atardecer que se dan con menos frecuencia en otras estaciones (ojo, eso sí, a la formación de chubascos). Estos vientos, de carácter térmico e importante influencia orográfica, es posible que no tengan una previsión demasiado calibrada en los modelos de predicción de malla grande (después hablaremos, y bastante, sobre esto).
Por último, la respuesta varía también, y varía mucho, en relación al fenómeno que queramos evitar. Centrando el tiro en aquéllos que hemos mencionado en este hilo, los hay menos y más previsibles a medio plazo. Fenómenos más localizados como los chubascos y las mangas marinas [no tornádicas] son más complicados de predecir con un margen de varios días. En la otra banda, tendríamos las gotas frías, por su origen vinculado a un bien visible desvío de corriente en chorro o los derechos, que, por su descomunal dimensión, quizás no sean uno de los fenómenos más anticipables a medio plazo, pero sí más visibles en cualquier radar meteo:
Derecho campando a sus anchas por EEUU, apareciendo en una imagen radar con la sutileza con la que entraría el USS Nimitz en el puerto de Tabarca
Disculpas por el tiempo que me he tomado en responder; ahora, que estaré varios días de vacaciones, aprovecharé para rematar el hilo en relación a algunas de las preguntas que habéis planteado.
Continuará... (próximo tema, modelos de predicción)
