Cita:
Originalmente publicado por Bertie
Me atrevo a discutirlo. Eso es algo que solo puede ocurrir en las dictaduras. En todo país más o menos democrático el ordenamiento jurídico debe perseguir un buen fin que debe ser justificable. De ahí que toda ley deba llevar una exposición de motivos.
Por supuesto que esto nos lleva al terreno político, donde las cosas no son ni blancas ni negras y el dirimir si una ley es beneficiosa o no para la sociedad es algo opinable.
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Quizá no me expliqué bien: lo que quise decir es que cada Administración puede solicitar determinados requisitos para abanderar en ella, por mucho que dichos requisitos nos puedan parecer estrafalarios (el martillo del antiguo pabellón belga), deliciosamente anticuados (el carving & marking del pabellón británico) o fuera de lugar en el S. XXI (la dirección postal en Francia del pabellón francés).
El caso de la Administración española es muy distinto: intervencionista, paternalista, prepotente, arbitraria y, sobre todo, chapucera, pues sus imposiciones son producto de la ignorancia (por ejemplo, los requisitos sobre el aparejo de fondeo son de antología), la soberbia (ninguna Administración equipara la distancia a la costa con la categoría de diseño, en abierta contradicción con la Directiva de la UE en vigor) o simplemente el despotismo más repugnante (si eres súbdito mío y estás en un barco de bandera extranjera, puedo meter mis narices en él).
Y si hablamos de la exposición de motivos, nada mejor que traer aquí la frase lapidaria del panfleto de la Chatarrera (las negritas son mías):
"... su ámbito de aplicación se extiende a las embarcaciones de recreo extranjeras que naveguen por aguas bajo soberanía española, siempre y cuando los propietarios u otras personas que usen y disfruten esas embarcaciones tengan una vinculación auténtica con España; con la finalidad de evitar que las embarcaciones de recreo se abanderen en otros Estados..."
¿Decías que eso es algo que sólo puede ocurrir en las dictaduras?
No brindo cuando aparece esta gentuza.