Soy un “arrepentido” a la fuerza. Durante 15 años mantuve toda la teca de mi barco (regala y toda la bañera) perfectamente barnizada, y acabé después de disfrutarla, decapando todo y utilizando tan solo aceite de teca.
Creo que la belleza de la teca barnizada no tiene comparación alguna y en contra de lo que muchos dicen, nunca tuve problemas de resbalones cuando se moja porque, eso si, siempre voy calzado cuando estoy en el barco.
El principal problema que me hizo eliminar el barniz es el de mantenimiento que es especialmente problemático en lugares con un sol inmisericorde como algunas zonas del sur de la península. Además, la teca barnizada requiere atención y reparación de los pequeños golpes que puede sufrir el barniz por los que luego penetra la humedad y echa a perder todo. Y Cuando no tienes posibilidad de dedicar demasiado tiempo al mantenimiento, el resultado es descorazonador, y por ello el cambio después de tantos años.
Respecto a los materiales sintéticos, no tengo experiencia alguna, pero indudablemente es el “quiero y no puedo” tanto en la náutica como en el resto de la vida. No creo que pisar o sentarse en un material plástico en pleno mes de agosto sea para nada una experiencia agradable. Pero supongo que el clima, aquí también, es algo decisivo a tener en cuenta.


