Efectivamente es una auténtica guerra el tema de la escolarización. Tenemos por aquí unos amigos, Mayte y Luis (Vivir a son de mar), que ya han cruzado al Caribe, llegaron hace unos días.
Han hecho lo indecible para conseguir un periodo de un año (veremos si no acaba en más), y han conseguido la escolarización a distancia con sangre, sudor y lágrimas.
Ayer creo que fue cuando tuvieron una videoconferencia con los compañeros del colegio de su hijo pequeño, que va a bordo con ellos, y por lo que cuentan aparte de ser muy emotivo hicieron muchísimas preguntas y están montando en el colegio actividades relacionadas con el programa educativo para seguirles y hacer enganche entre el viaje por el mundo y los temarios escolares (intuyo que temas de geografía, cultura y similares).
Lo tengo cristalino, los chavales que hacen estas cosas aprenden lo indecible sobre la vida y sobre el mundo. Aunque no sea lo mismo, tiene cierta simetría con cuando era yo profesor de universidad (ha llovido) y llevaba temas Erasmus, lo importante no era lo que aprendían en una u otra asignatura, sino la experiencia vital, la autonomía, moverse fuera de la zona de confort que tanto se dice ahora. Académicamente se lo poníamos muy fácil (y a los nuestros en las otras universidades también), ya era más que suficiente enfrentarse a la vida y trabajar codo con codo en entornos profesionales.
