Alguien me dijo una vez, sobre el buen cine de autor y el entretenimiento, "¿para que quieres pedir una hamburguesa de McDonalds pudiendo pedir un entrecot de Kobe?"
La respuesta es lógica: porque a veces me apetece una hamburguesa.
Del mismo modo, disfruto como nadie del cine de Kurosawa (mi director predilecto; anoche mismo volvió a caer Rashomon), pero a veces el cuerpo me pide una Jungla de cristal. Y se la doy sin ningún remilgo.
