Tengo observado que cada cinco años o seis años un barco necesita un repaso extra sobre el mantenimiento estàndar.
Envejece la jarcia de labor; fallan algunos contactos eléctricos; la mecha del timón coje un juego que aconseja cambiar el cojinete o como se llame la pieza; algunas partes de la mecánica se oxidan; pueden detectarse defectos en las juntas del inodoro; alguna vela empieza a mostrar síntomas de deformación, existe alguna mancha de humedad por entrada de agua; el casco muestra algún golpe o arañazo etc etc.
Vencido el segundo ciclo hay que empezar a vigilar la jarcia fija y antes de llegar al tercero mejor haberla sustituído.
Tales " desperfectos, desgastes, defectos"... o como se les quiera llamar, son cíclicos.
Cuando el armador los atiende, además del mantenimiento habitual, el barco va sumando años y sigue mostrando un perfecto estado de salud.
Cuando el armador se salta una o dos actuaciones para solventar tal desgaste cíclico, el barco decae estrepitosamente y para dejarlo en orden de marcha sin contínuas complicaciones hay que actuar de la quilla a la perilla del palo.
A partir de tal realidad que tengo constatada tras cuarenta y cinco años siendo armador de veleros, creo quela edad del barco es menos determinante que el nivel de atención, entretenimiento, y programa de reposiciones que se le ha dedicado.
Hay muchos barcos de veinte y treinta años que están perfectos y otros que a penas llegan a diez y pocas cosas funcionan.
El argumento de que está perfecto porque apenas se ha usado, tampoco sirve para un barco.
Solo falta visitar pantalanes para ver como van agonizando unidades relativamente recientes con dos dedos de mugre en las cubiertas en claro síntoma de abandono total.
Si no hubiera tenido la oportunidad de poder utilizar el barco regularmente todo el año me hubiera decantado por el alquiler sin duda.
Saludos cordiales
