Cómo nos gusta “ampliar” los ámbitos de los debates
Sobre el tema que nos ocupa, el debate más sencillo me parece el del rendimiento donde, aunque siempre discutiremos, es más fácil centrar el tiro. En mi caso y en mi barco anterior, con el asimétrico hacía mejor VMG con F1-2-3, con F4 iba empatado y, ya a partir de F5 (de unos 17 nudos en adelante), con el simétrico andaba ligeramente más. Así que, con el barco actual, de diseño más moderno, ni siquiera llevo ya simétrico en regatas: en el 80% de las situaciones en las que izo spi ando más o igual con el asimétrico (atangonando, si toca), con una complejidad menor que nos permite (en regatas voy en solitario o A2) dedicar esos esfuerzos a otros ámbitos. Lo anterior, hablando de regatas; en crucero, dudo que, en un barco moderno, vuelva a izar un simétrico.
Ahora, si el debate no es sobre rendimiento y empezamos a hablar de equilibrios, romanticismos y demás, es mucho más difícil entrar porque el debate es mucho más complicado e infinito, porque infinitos son los planeamientos y expectativas que cada uno pone en esta afición. Claro que empezar en vela ligera ayuda a tener sensibilidad, pero quizás lo diga porque yo empecé de esa manera

Ahora, unido al acalorado debate sobre simplicidad o no de maniobra, recuerdo un debate que tuvimos al respecto hace unos cuantos años. Era el 98, hacía una de mis primeras regatas de crucero (tras unos años en vela ligera), llevábamos burdas, 5 velas de proa (incluyendo un big boy) y, por supuesto no llevábamos enrollador ni prácticamente electrónica; y recuerdo que el proa había navegado en Clásicos y que todo lo que no fueran aparejos con cangrejas y petit foques le parecía "de flojitos"; el patrón era más razonable, aunque sólo un poco más: en la Ruta de la Sal del año siguiente, no nos dejó mear en 100 millas para que “no dejáramos de hacer banda”.
¿Era divertido navegar así? Mucho. ¿Cambiaría mi barco, con el que hago regatas en solitario y a dos, por el Clásico del proa o por el First con burdas y big boy en el que navegaba a finales de los 90? Claramente, no. Así que cada uno busque la opción que mejor le cuadre con su plan. Yo nunca me compraría un barco con dos winches, pero si critico a quien lo haga, me expongo a que nuestro antiguo proa me saque los colores… porque mi barco se parece, indudablemente, mucho más al de los dos winches que al clásico con cangreja, petit foques y escandalosas en el que él navegaba y que, para él, era lo único que se parecía a un barco “de verdad”.
Así que, para gustos, colores; y recordemos que hablamos de una afición que cada uno vive a su manera. Y tan lejos me queda quien usa el velero para ir a motor, y con las defensas fuera, a la cala de al lado, como alguno que he conocido que, con media década de propietario y pocos más de afición, dice de sí mismo “saber mucho” y se autodenomina “marino”.
Unas

por ellos y por toda la escala de grises intermedia con quien compartimos mar, afición y alguna regata