Si tiene razón, hasta desde un punto de vista de diferenciación marketiniano, en que esta aventura no puede documentarse como una regata moderna. Aquí todo tiene que tener un poco de color sepia, de olor a madera, de iluminación de pub inglés, etc. Pero no puedes tener al aficionado sin el árnica de sus ansias cuando tú lo tienes. Porque lo que no tienes no estás obligado a darlo y podemos discutir si deberías de luchar por conseguirlo, pero lo que tienes, bandido, tienes que darlo.
Imagínense, camaradas, con lo fácil que aquí vuelan los taburetes, ¿qué podría suceder si Zar, poseedor del montaje de la conversación del farero con Kirsten con las fotos, se lo guarda para sí? Y pensar que por tocar un reloj te pasaban por la quilla llena de caracolillo...
No puedo irme sin comentar la foto. Es no "un" sino "el" monumento a la cofradía marinera, caras de jodíos pero contentos, de dos países "de la otra punta"... Fondo de pantalla, ahora mismo. ¿Y ha tenido guardada esta foto? Mucho cockney de los muelles del East End habría que gastar y alguna que otra pinta tendríamos que beber para pasar semejante trago. Puñeteros canguros...


