Descerebrados
El problema aquí es la proporción de justos y de pecadores, porque, seamos sinceros, es dantesco lo que se ve en muchos fondeaderos. Y somos nosotros mismos. No son seres venidos de otro planeta con el único propósito de perjudicar la reputación de la náutica de recreo. Ya, ya sé que, por supuesto, ningún cofrade de esta taberna actúa así, verdad? pero los de la taberna de al lado? El vecino del pantalan?. El caso es que somos los justos los primeros que permitimos que los pecadores campen a sus anchas, y luego nos quejamos de que vengan de fuera, sin tener ni puñetera idea, a meternos a todos en el mismo saco.
Alguien tal vez venga con el famoso discurso de tomarse la justicia por la mano, que si seriamos bestias, y bla bla bla, pero aquí no se habla de justicia, sino de convivencia.
En países que no tienen nada que envidiarnos en lo que a civismo se refiere, el gilipollas de la moto de agua marchaba para casa con un par de ostias en el zurrón.
Pero por estas latitudes, esta omertá mal entendida, nos mantiene rehenes de una panda de subnormales, que, para mejorarlo, nos usan de escudos humanos, porque luego somos los justos los que vamos a protestar, y a intentar revertir estas decisiones. Bueno...así nos luce el pelo.
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