Permíteme, amigo Joan, algunos consejos de marinero a marinero,
- Para lo de las rodillas, evita excesos de entusiasmo y rumbos que redunden en pantocazos descomunales. Ante la duda, modera algo la máquina.
- Evita, igualmente, configuraciones excesivamente escotadas y otras que también resulten en pares de escora bestiales; pueden comprometer tu capacidad de adrizamiento o, en el peor de los casos, la integridad de la arboladura.
- Embarca un número de tripulantes que no exceda de forma significativa el despacho. ¿Has probado la navegación en solitario?
- Comprueba tensión adecuada del pajarín. Con poca, se forma bolsa excesiva y pierdes ángulo de ceñida.
- Prioriza los equilibrios razonables. Un tangón desmesurado puede comprometerte la maniobra; elige, por lo general, medidas que puedas bracear con comodidad.
- Revisa el buen funcionamiento de la inversora; un mantenimiento deficiente puede ocasionar que se te quede la marcha metida en avante justo cuando inicies la marcha atrás.
- Con velas de proa de tipo balón, la comunicación entre proa y caña es fundental. Admite su feedback, especialmente en lo que respecta a su opinión sobre la "calidad del amantillo". Ahora, que tampoco te pida un "big boy" - son cosas del pasado.
- Por último, evita que te soliciten rumbos cercanos a la popa redonda. Te expones a una trasluchada involuntaria que te haga amencer amurado del "otro bordo".
Salud y millas
