Ni teorías de péndulos, ni la de los chiringuitos, ni demás negacionismos utilizando casos anecdóticos intentando elevarlos a a la categoría de norma general. Yo veo hacia atrás solo una generación, cómo eran tratadas mi madre y sus contemporáneas, y felizmente veo que esto avanzó una barbaridad. Y eso es muy buena noticia para toda la sociedad. No sé que se gana discriminando al 50% de nuestros conciudadanos, a nuestras hijas, mujeres, amigas, vecinas, compañeras de trabajo,etc.
Es mi punto de vista.
