En Estocolmo es tradicion y las familias tienen una cabaña en alguna islita del archipiélago. Son cientos de miles de islitas, cubiertas de bosque.
En invierno acuden allí a pasar frios fines de semana junto al fuego.
En verano la alegría de vivir se desborda junto a la naturaleza.
Allí, en el archipiélago se casaron unos amigos de la mejor manera posible.