Re: Heroes Españoles (Relacionados con el mar) olvidados
Saludos, mi entrada de hoy Fuente; Foro Naval
Una fuerte ráfaga de viento golpea tú rostro rasgándote la piel, tienes 31 años y comandas una fragata de 30 cañones en las aguas del Caribe. A la distancia, con los ojos entornados, avistas una fragata de 42 cañones seguida muy de cerca por un bergantín de 24, ambos enarbolan pabellón británico y avanzan directamente hacia tu barco.
Con voz firme ordenas: ¡Zafarrancho de combate!
Esta es la situación con la que se encontró el joven capitán de fragata Luis Vicente de Velasco e Isla mientras patrullaba las aguas entre Veracruz y Matanzas el 1 de junio de 1742. Mientras ambas fuerzas avanzaban con decisión la una contra la otra un fuerte golpe de viento logró alejar al bergantín de la fragata, aunque su barco era de sólo 30 cañones, Velasco calculó que podía apresar la fragata inglesa de 42, antes de que el bergantín estuviera en posición de ayudarla, por lo que de forma decidida le presentó una banda y abrió un nutrido fuego, tan vivo y eficaz que quedó maltrecha a las primeras descargas.
Trató de aprovechar para acercarse a la fragata británica, pero lamentablemente la ventolera se detuvo, por lo que el cañoneo duró más de dos horas. Cuando el viento volvió a rolar, Velasco se pudo abarloar y se lanzó al abordaje al frente de su gente. El combate fue muy duro porque el buque enemigo tenía mucha más tripulación, sin embargo, el capitán británico terminó rindiéndose tras arriar el pabellón inglés, entregando su sable a Velasco.
La fragata se rindió antes de que llegara el bergantín, el capitán español estaba en lo cierto con su juicio. Velasco aseguró su presa con una dotación, revisó su propio buque y vio que no tenía demasiadas averías que le impidieran cazar al bergantín, así decidido, cazó el viento y se fue a por él, éste intentó zafarse y se alargó un poco la persecución.
Cuando al fin consiguió estar al alcance de sus cañones, los artilleros de la fragata de Velasco en poco tiempo le perforaron el casco en la línea de flotación.
Viendo la situación los británicos, no quisieron proseguir el combate y arriaron su bandera, siendo abordados por otra dotación de presa española.
Velasco entró en La Habana con sus presas y un número de prisioneros que doblaba con creces la dotación española, siendo recibido con gran júbilo por la población, ya que se tuvo casi como un milagro o por mucha audacia, no solo de su comandante sino de toda la tripulación, puesto que pocas veces se había visto en los mares semejante victoria.
En definitiva, como dijo Víctor M. Concas y Palau, vicealmirante de la Real Armada:
Si España estuviera tan bien servida, por sus hombres de estado y empleados públicos, como ha sido por sus marinos, ¡todavía podría ser una gran nación!
Bibliografía:
Gómez de Olea y de la Peña, Fernando: El capitán de navío de la Real Armada don Luis Vicente de Velasco e Isla
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