Posiblemente la única ventaja, o de las pocas, de estar abanderarado en España, -yo lo estoy-, es llevar el pabellón español. Para mí no es una cuestión menor.
Seguramente a otros les parezca ridículo y financieramente cuestionable, de hecho lo es, aun así asumo el sobre coste y que se ponga en cuestión mi “sano juicio”.
