En la vida real, los prácticos de puerto, con edades iguales o mayores que las de Ian, saltan de su lancha a escalas de gato día sí y día también. En la vida hay muchas veces que hay que saltar el caballo largo de la gimnasia, cuestión de decisión, decían entonces.
"No importa que sea barrida la cubierta
y se rompan la arboladura y el maderamen-
de cualquier pérdida podremos sacar provecho,
salvo de la pérdida del regreso.
Por eso, entre estos Diablos y nuestra astucia
deja que la cortesía de las trompetas suene,
y que sea bienvenida la descortesía del Destino,
dondequiera que aparezca,
en todo tiempo de angustia y también
en el de nuestra salvación,..."
Kipling


