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Predeterminado Re: Heroes Españoles (Relacionados con el mar) olvidados

Saludos, mi entrada de hoy! Tengo que decir uno de los relatos mas espectaculares que he visto! Fuente: Nacho Del Pozo

MARTÍN LÓPEZ, CONSTRUCTOR DE LOS BERGANTINES QUE TOMARON TENOCHTITLAN

Tal día como hoy, pero de 1521, el ejército formado por Hernán Cortés y sus aliados indígenas finaliza la construcción de bergantines necesarios para el asedio a Tenochtitlan en lo que fue un esfuerzo logístico combinado sin precedentes en América dirigido por el sevillano Martín López.

Los meses que Cortés y sus hombres fueron acogidos por Moctezuma en sus casas resultaron fundamentales para que los españoles pudieran reconocer los sistemas defensivos de la ciudad y su posición casi inexpugnable. Así mismo cuando fueron expulsados durante la Noche Triste las canoas dificultaron enormemente la huida -Bernal Díaz recuerda una laguna «cuajada de canoas» - y que muchos de ellos murieron ahogados en el intento. Todo esto llevó a Cortés al convencimiento de que para dominar la ciudad de Tenochtitlan sería necesario dominar primero el lago y la única forma de hacerlo pasaba por la construcción de naves que tuvieran el tamaño adecuado para transportar los cañones, caballos y a un número suficiente de hombres, pero que al mismo tiempo poseyeran poco calado para poder navegar sobre aguas poco profundas.

[b]Tal empresa constructiva fue encargada por Cortés a Martín López.

El personaje[/B]

Nacido en Sevilla en el seno de una familia noble emparentada con los marqueses de Astorga, en 1516 Martín se embarcó hacia Cuba y allí se unió a la expedición de Cortés hacia la conquista de México. Aunque no consta que tuviese conocimientos de construcción naval, su gran inteligencia y habilidad le s convirtieron en el “ingeniero” y constructor de los 12 bergantines y director de toda la operación logística que conllevó tal construcción.

La empresa

Martín se instaló en Tlaxcala, cerca de los frondosos bosques de donde se obtuvo la madera y se levantó un astillero con un equipo en el que había carpinteros, calafates, herreros, y leñadores españoles, apoyados por centenares de indígenas siendo los españoles más relevantes en la empresa Andrés Núñez, un carpintero que estaba cojo llamado Ramírez el viejo, y un herrero llamado Hernando de Aguilar.

Tardaron cuatro meses en talar los árboles y construir trece bergantines que probaron en el cercano río Zahuapan. Las naves podían acomodar una treintena de hombres y permitían ser artilladas con un falconete o cañón pequeño en la proa. Una vez probada su flotabilidad y consistencia, bajo las órdenes de Martín, los bergantines fueron desmontados y trasladados a Texcoco, donde se volverían a montar en la primavera de 1521.

La empresa de escoltar todos los materiales desde Tlaxcala fue dirigida por Gonzalo de Sandoval, quien tras algunas escaramuzas con los mexicas en las que varios españoles perdieron la vida, partió hacia Texcoco escoltado por tropas tlaxcaltecas que les guiaron y ayudaron a proteger la carga supervisada por Martín López.

Texcoco
[b]Texcoco originalmente había sido aliada de los mexicas, pero, como narran las fuentes finalmente ofreció su ayuda a Cortés[/B] ( “ nuestro señor y señor de Tezcoco, te envía a rogar que le quieras recibir a tu amistad, y te está esperando en paz en su ciudad de Tezcoco”). Dicha ciudad se consideró que sería el mejor lugar para construir los bergantines (armarlos) y ponerlos a navegar hacia su destino, la ciudad de Tenochtitlan, desde un embarcadero previamente construido por españoles e indígenas aliados.

Conforme a algunas investigaciones las embarcaciones tenían dos mástiles, bauprés, velas latinas y más que posiblemente remos, unos 12 metros de eslora, 5 de manga, 60 centímetros de calado y 50 de alza. Las velas, jarcias y [b][[U][/u]/B]herrajes se tomaron de los buques desmantelados en la Villa Rica de Veracruz.
Mientras los navíos eran ensamblados de nuevo se construía un canal de media legua de longitud con cuatro metros de ancho y otros tantos de profundidad, incluidas varias esclusas, que permitiría llevar las naves a las aguas del lago. Para llevar a cabo esta gran obra de ingeniería se dispuso de ocho mil hombres durante dos meses.

La batalla

No fue fácil reclutar tripulantes ya que la mayoría eran de tierra adentro y, además, los soldados tenían mejor reputación que los marineros. Cada buque navegaría a vela y a remo, llevaba veinticinco tripulantes de los que la mitad se ocupaban de los remos y el aparejo, y la otra mitad estaba formada por ballesteros y arcabuceros; a proa montaba una pieza de artillería de bronce. La capitana tenía veinte metros de eslora y dos mástiles, los demás eran algo más pequeños. Antes de iniciar el ataque, se llevaron a cabo varias expediciones a lo largo del lago para reconocer el terreno y someter a pueblos importantes como Iztapalapa, Chalco o Tacuba (se supone que también para impresionar a los mexicas). Era un trabajo importante no solo para aumentar el grueso de aliados con sus piraguas, sino para asegurarse los alimentos que necesitarían en el asedio. Y esto ocurría en paralelo con una campaña del líder mexica Cuathemoc, que ofrecía a pueblos partidarios y neutrales exención de impuestos e interesantes beneficios si aseguraban su lealtad.

En la disposición para el asedio, Cortés organizó sus fuerzas en cuatro cuerpos. Tres estaban comandados por los capitanes Alvarado, Olid y Sandoval, y ocuparían las entradas a las calzadas principales de acceso a la capital. El cuarto lo lideraría Cortés a bordo de la flotilla de bergantines, con idea de acudir a donde se le necesitase.

El resultado

como es bien sabido – fue el éxito de los españoles en el cual tuvieron una importancia capital los bergantines.
Martín López fue capitán de uno de los navíos durante la batalla de Tenochtitlán, donde su actuación, según Andrés de Tapia, fue decisiva y heroica a pesar de lo cual Cortés fue cicatero en los reconocimientos al sevillano y tan solo le entregó una pequeña encomienda en Tequixquiac y algunas casas de Moctezuma.

Posteriormente, Martín participó en la campaña de Michoacán y regresó a España, se casó dos veces y tuvo doce hijos y ante la falta de reconocimiento a sus méritos en n 1537 inició en Castilla un largo peregrinaje judicial que marcaría el resto de su vida con un pleito por su deuda. Tres años después, elevó peticiones al virrey de México, Antonio de Mendoza, en busca de indemnizaciones y títulos que nunca fueron escuchadas.

Finalmente, tras numerosos procesos judiciales , la Corona le entregó treinta mil ducados de oro por el coste de los navíos que el había adelantado a pesar de lo cual siguió pleiteando para que se le reconociesen más méritos. En 1555 el rey Felipe II le concedió el derecho a usar un escudo de armas en que figuraban unos bergantines como blasón, y el cargo de corregidor de indios en Taxco (Nueva España), pero aquello seguía siendo escasamente sustancial para lo que él consideraba que merecía.

Volvió definitivamente a España en 1560 y siguió con su particular batalla judicial muriendo entre 1573 y 1575 habiendo fracasado en tal intento pues es bien sabido que el poderoso (Corona, Administración) siempre pleitea disparando con pólvora del rey mientras el débil ha de hacerlo con la propia, mucho más escasa y costosa.
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