Recomendar, hoy en día y para una travesía de tres o cuatro semanas una apendicectomía preventiva parece, cuanto menos, fuera de lugar.
Pero calificarlo de de una idea estúpida propia de un descerebrado quizá sea una frivolidad.
Creo que hoy no se le ocurriría nadie quitarse el apéndice para cruzar el Atlántico. Pero hemos visto cómo hay situaciones extremas o comprometidas en las que, en algún momento ha estado recomendado. Y se ha practicado. Por eso, un poco de moderación.
Como anécdota: En los años ochenta participé en una expedición a un "ochomil" en Pakistán. Un miembro de una expedición checo-polaca con la que coincidimos en el campo base sufrió una ataque de apendicitis aguda. Hoy en día un helicóptero te saca de allí y te traslada a un hospital en cuestión de horas. Hace 40 años, en Pakistán, no.
La evacuación fué una odisea. Al final todo salió bien, pero le fué bastante justo.

