Cita:
Originalmente publicado por jonam52
Es que esta es la tipica discusión de taberna o de pantalan que luego yo cuando salgo a navegar con 20 o 25 nudos me encuentro que somos 4 en el mar... y ya me gustaria ver a estos que hablan asi de facil de 40 nudos verles navegar con 25 o 30, porque yo lo que veo es que ni salen del puerto y si les pilla en el mar les falta tiempo para volver... yo no he navegado a vela con más de 30 nudos de viento... pero me ha bastado para hacerme una idea de lo que puede ser con 30 o más... pasar de 50 ya me parece alucinante y me pregunto si un velero es gobernable porque me parece bastante complicado...

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Así es, en las discusiones de taberna pueden juntarse desde personas que lleven 50 años navegando a otras que llevan 5, y algunos que han dado vueltas al mundo (de los que alguno hay en este foro e incluso en este hilo, y no precisamente yo

) con "marinos" de pantalán. Cuando la taberna, además, es virtual, es fácil que un charlatán con tiempo libre y acceso a internet llegue a eclipsar hasta al navegante más bregado. Un cofrade nos recordaba hace poco el hilarante caso de uno de estos epecímenes que, mientras declaraba que estuvo varias semanas a miles de millas de la costa, sin posibilidad de hacer fotos e inconmunicado, no dejaba de actualizar, casi a diario, algunas de sus RRSS (con un contenido la mar de terrestre).
En mi caso, he de decir que nunca he ceñido con un F11 ni nada que se le parezca, y espero no tener que hacerlo. La vez que he ceñido con más viento, el anemómetro estaba de forma sostenida algo por encima de los 40', aunque lo miraba poco y no recurriré al vicio de coger la racha más alta y venderla como viento promedio. No iba con tormentín sino con un foque / yanquee de viento duro y un segundo rizo, alto, en la mayor (que, en un Puma 29, diseño IOR, suponía dejarla en un pañuelo). Y apenas miraba el anemómetro porque iba pasado de escora y en tensión mientras llevaba desde la banda la caña buscando un equilibrio muy precario entre no arribar (fuerza vélica y escora se disparaban) ni orzar en exceso, porque entonces lo gualdrapeos del foque eran tan violentos que el foque y la jarcia sufrían. Y navegando en esas circustancias y con ola (y un Puma 29 en esas circunstancias puede dar pantocazos, y muy importantes), esa era una de mis mayores tensiones: no romper nada, más en un barco de 40 años que, por buena fama que tuviera, también tenía sus vicios de diseño y achaques propios de la edad. La única ventaja con ese viento es que el viento aparente y el real se quedan muy próximos, lo que permite rascar algún grado de ceñida, que nunca sobran cuando, con tanto viento, uno se ve obligado a ceñir... que no es el rumbo que uno elige en esas circustancias salvo razones importantes para ello.
Con rumbos diferentes a ceñida, he navegado con algo más de viento que el anterior, y aquí, en general, lo que más me ha condicionado ha sido el tipo de ola. La rasca que me ha tocado correr con más viento (F9 con rachas de más) no generaba demasiada ola (la castaña era relativamente "joven") y me pareció bastante más manejable que un F7 (de nuevo, con rachas de más) "viejo", con olas formadas y bastante más verticales con la que nos llevamos un susto importante. Sin ola, con mar a sotavento y con viento, se puede reducir mucha vela o, incluso, ir casi a palo seco y entrar a preparse un té (exagero). Lo que tengo claro es que prefiero esa situación de ola todavía no del todo formada a tener 10 nudos menos de viento pero, a cambio, olas de verdad a las que es obligatorio maniobrar, o una costa a sotavento que obligue a ceñir con entusiasmo.
Y como me desvío del hilo, termino diciendo que mi experiencia ciñendo con tormentín es poco válida, porque con él he "ceñido" sólo en condiciones que quizás no eran apropidas para esa vela, con un velero de diseño clásico en el que hace un par de décadas navegué con cierta frecuencia. Recuerdo que lo izábamos en un stay interior al de trinqueta y que, aunque no llevábamos anemómetro, el viento estaría en torno a una F6-F7. El caso es que el barco apenas ceñía, probablemente porque era un quilla corrida que, en general, ceñía más bien mal y porque la vela se quedaba corta para ese viento. Con ese barco la única rasca en la que he estado fue de aleta, con mar formada, y lo recuerdo lento y torpe, lo que le restaba una maniobrabilidad importante en esas circunstancias, y con una inestabilidad de rumbo importante. Desde luego, prefiero cómo se comporta un (buen) velero de diseño actual en casi todos los rumbos a cómo lo hacía éste.
Unas
