Jo, la verdad es que al principio me he quedado de piedra. Con la pasión que transmites por la navegación...
Pero luego me he dicho ¡ qué coño !, si hay algún refrán que no debemos perder de vista es "no hay mal que por bien no venga". Además, no has perdido a tu amigo en el trance de disolución de la "sociedad", lo cual es muy importante (y dificil). Y por lo que entiendo, tampoco vas a perder de vista el barco (incluso supongo que algún día -cuando pase algún tiempo- podrás darte una vuelta con tu amigo).
Y el amor que has demostrado por tu mujer te volverá; ella también comprenderá que tú no puedes vivir sin barco...pronto te pasará el lógico disgusto y volveras a tener un barco que espere tu visita en su amarre antes de que vayas a trabajar, como tan emotivamente nos describiste...
¿Y la ilusión que hace buscar nuevo barco?
Y además ¡ ¿quién me va a enseñar a mi la bahía más bonita del mundo? !
¡ Te recuerdo que me debes una vueltecica !

Sursum corda !!
