Las correderas con rodete tienen generalmente un tamaño mayor al de un grifo de fondo.
Algunas llevan una membrana a modo de válvula anti retorno que apacigua el chorro de agua cuando la sacas para limpiar el rodete, pero cuando no la llevan, cual era el caso de un barco que tuve veinte años, cada vez que la sacabas y en su lugar roscabas un tapón, fluía adrenalina en grado superior al importante geiser. Por suerte el tapón siempre roscaba a la primera y sin mayor dificultad, pero...cada vez que tocaba armarse de valor el ritmo cardiaco se aceleraba.
Supongo que tu mecánico tenía plenamente identificado el calibre del grifo, sabía que el nuevo, idéntico, entraría sin problemas, y por si fuera poco quiso curarse en salud para que si hacía falta alguien obstruyera la entrada desde el agua, todo lo cual hacía la operación más segura de lo que a priori pueda parecer.
Creo que es importante accionar con cierta frecuencia todos los grifos de fondo para que no quede agarrotada la bola y haya que hacer una fuerza que acaba debilitando la llave, sobretodo si en pleno esfuerzo la doblas en perpendicular a su movimiento de apertura cierra.
También es útil llevar a bordo una bolsa con espiches de madera de diferentes calibres. En caso de rotura de un grifo metes la punta, le das con un martillo y vía de agua sellada.
Saludos
