
Nada de subir al nomo en un barco. Les sienta muy mal. Yo encontré un nomo saliendo de mi taza del wc de casa, y pensando que les gustaba el agua lo llevé en barco. Con el meneo se ponen de color negro, y apestan. Empiezan a hacer unos ruiditos y no hay forma de hacerlos callar, con el meneo el ruidito va creciendo, hasta que se hace insoportable para tus oídos, y claro, no te puedes escapar. Se ponen muy nerviosos y agresivos, y no te puedes acercar a ellos.
No quedó más remedio que abandonar el barco en el chinchorro.
Ni un nomo más en mi barco.
otra ronda, y ya van 15

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Todas las islas, incluso las conocidas, son desconocidas mientras no desembarquemos en ellas.
(José Saramago. El cuento de la isla desconocida)