Lo primero, un abrazo.
Creo que lo has reflexionado y seguramente hayas tomado la mejor decisión para ti.
Después, aparte de lo que ya te han dicho, te propongo una idea, del tipo "siéntate a la puerta de tu casa a ver pasar el cadaver de tu enemigo": tómatelo como una pausa, quizá de algunos años, y trata de aprovecharlo en tu favor: date un tiempo para criar un poco más a los tuyos; sal a navegar con los amigos; alquila de vez en cuando una eslora mayor, con un plan de navegación y disfrute adecuado para tu esquema familiar. Seguramente será un plan más parecido al de tu ex-socio, pero si consigues que los tuyos lo disfruten, tu también empezarás a disfrutarlo. Busca la forma de planificarte; invierte en un amarre y alquílalo.
En fin, cuando te quieras dar cuenta, el tiempo hará que el cadaver de tu enemigo, osea, tus circunstancias actuales, pasen por tu puerta, y tendrás la oportunidad de volver.
