El problema con el crecimiento de bacterias se reduce a dos circunstancias:
1. El consumo de combustible es muy pequeño comparado con el tamaño del depósito, lo que hace que la tasa de renovación del combustible en el depósito sea baja, especialmente en los veleros. En los automóviles, en los que el consumo es relativamente alto y los repostajes son frecuentes, el crecimiento bacteriano es un problema prácticamente desconocido. En los veleros la situación es inevitable, pues si pusiéramos en nuestro barco un depósito de tamaño acorde a nuestro consumo promedio... ¡no llegaríamos nunca a ningún sitio que esté más allá de las cinco-diez millas que hacemos de vez en cuando los fines de semana, no digamos a Baleares!
2. Los tamaños de los depósitos no han cambiado; entonces... ¿por qué antes no existía este problema?

Pues simplemente porque para hacer los combustibles más ecológico-bio-sostenibles-y-tal-y-tal han hecho dos cosas que juntas son fatales: una, introducir en el gasóleo los ésteres metílicos de ácidos grasos, conocidos por los acrónimos EMAG o FAME, y más comúnmente como biodiesel, producto infernal muy del gusto de los microorganismos, que por si faltara algo es además higroscópico (absorbe humedad), con lo que crea un ambiente perfecto para el crecimiento de los susodichos; y otra, eliminar del gasóleo su componente bactericida y lubricante natural... el azufre.
Así las cosas, como nuestro depósito va a seguir teniendo el tamaño que tiene, nosotros no vamos - lamentablemente - a hacer más millas, y no van a modificar la composición de los gasóleos, al menos en un futuro cercano, lo mejor es usar un biocida, mantener el depósito lo más lleno posible y vigilar las posibles entradas accidentales de agua en él.
Saludos y
