Re: navegante fallecido al desenrocar ancla en Cala Montgó
Todos los accidentes son fruto de una fatalidad imprevista y fortuíta, muchas veces consecuencia de no prestar la debida atención o de falta de previsión.
En cierta ocasión se me enganchó una ancla de arado a una pesada cadena que transversalmente servia de anclaje a las boyas del club náutico de Maó.
Con mi molinete la levanté un metro y medio del suelo quedando a unos dos mtros de la superficie.
Bajé, dī inclinación a mi ancla levantándola desde la parte posterior y la enorme y pesada cadena se desplomó veloz pasandome a milímetros de las piernas y pies.
Si llega a darme y me las parte, dudo que hubiera salido a la superficie cuando estaba al límite de contención sin respirar. No tuve la previsión de calcular la enorme tensión y peso de la cadena ni la violenta caída al soltarla.
De que no pase nada a que pase lo peor va un isntante.
En otra ocasión tropecé a unos tres metros de altura y a más de dos de la orilla en plena madrugada cuando tegresàbamos al barco en Cala Santandria, que tiene unas rocas parecidas a un magma de arena fundida o lava que cortan como un cuchillo.
Al ver que iba a descalabrarme me dī un impulso y pasé a oscuras por el triángulo entre la jupette de popa i una amarra a tierra, cayendo por ese hueco al agua con un simple arañado en un brazo por roce en la orilla.
Caer al agua sin golpes, o hacerlo después de impactar en la orilla, o ontravel barco, o contra la amarra tensada, o caer de cabeza contra la orilla era sobrevivir o palmar. Tuve una vez más suerte.
Espero que la la tercera no vaya la vencida.
La conclusión a la que llego es de que no se trata de exagerar de si juegas o no con fuego, sino de saber apreciar que cualquier maniobra aparentemente sencilla e inocua, por una fatalidad puede resultar fatal. De no ser así sobraría la “ accidentalidad”
Lamento muchïsimo la muerte acaecida en Cala Montgó.(D.E.P)
Saludos
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