Cita:
Originalmente publicado por Apagapenol
¡Por supuesto!
Pero a la mía le basta pronunciar las palabras mágicas:
Hay que...
Saludos y 
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La mía me ayuda... no viniendo, porque a la que pasa un fin de semana a bordo el barco se convierte en una leonera. Que quede claro que mi mujer es un dechado de virtudes y yo no le llego ni a la suela de los zapatos, pero en todos mis años de armador no he conseguido que procese lo de "un sitio para cada cosa y cada cosa en su sitio" a bordo.
Por otro lado, el velero es mi capricho y mi parcela, ni me ayuda ni le pediría que lo hiciera. En esto, cada uno va por su lado.
