Sí, son tantas las cosas que se quedan por hacer y por decir cuando alguien se va...
Por eso, entre otras cosas, recuerdo tanto la anécdota, siempre me quedé con la sensación de que "me tenía que haber tirado yo"
Bueno, ahora que ya no está, que navega por otros mares, sólo puedo recordarle, y una de las mejores formas de honrar su recuerdo es cuidar de su amado barquito como él lo hubiera hecho... (tan amado, tan amado, que mi madre, que también me falta, y que tenía un gran sentido del humor, decía que debía ser la única mujer del mundo con la suerte de poder sentarse encima de su rival con el consentimiento de su marido...). ¡Ay, que falta me hacen los dos!
Perdonad, me he vuelto a poner nostálgica, me calllo ya
kendwa