Esta semana me ha sucedido algo inesperado con este asunto. Después de mover el barco desde varadero al amarre, un trayecto realmente corto, al estar ya amarrado y tras una breve revisión, encuentro líquido transparente donde no debería haberlo, pero está cerca de un depósito flexible que en alguna ocasión ha perdido agua y cerca de algún grifo de fondo. Ante tan evidente duda de la procedencia, meto el dedo en el líquido, muy limpio y transparente, me lo meto en la boca y... puaj, resultó que llevaba una garrafa de 2 litros de lejía y se había derramado.

Ni dulce, ni salada, pero si tranquilo por tener bien claro el origen y saber que no conlleva una via de agua.
