Capitán Malamar, leo e intuyo cierto desánimo en algunas de tus últimas intervenciones, cosa que no estoy dispuesta a permitir, creo que ya sabes lo testaruda que puedo ser.
Sabes que ya eres todo un personaje en este selecto club.

Y yo, que nunca te he visto en persona, ni he tenido el placer de intercambiar contigo puntos de vista en una mesa, te considero ya mi amigo. Eso ocurre muchas veces por aquí, ya sabes. Así que para animar esa última intervención tuya, que me ha parecido triste, aquí te dejo a Roberto Carlos. Todo un canto a la amistad.