Bueno, por fin me armé de valor y esta mañana he hecho mi primera travesía a Tabarca. La idea era ir, circumnavegarla y volver, pero por los caprichos del viento se me ha echado el tiempo encima y he decidido saltarme la circumnavegación. En efecto, el lugar estaba repleto de motoras, motos de agua, y tabarqueras a tutiplén. No había sitio por donde acercarme con mi velerito.
Ésta era mi primera travesía de esta distancia, y además en solitario, y puedo decir que ha sido una experiencia inolvidable. Eso sí, ha sido todo bastante intenso: todo el rato atendiendo simultáneamente a las velas, a la caña (no tengo piloto) y al curricán (me han picado unas ricas caballas que ahora ya están en la nevera). Puedo decir que ha valido la pena 100%, aun sin fondear ni pisar la isla.
La próxima me traeré a la almiranta porque una experiencia compartida vale por dos! Salud y ron!
