Es el resultado lógico e inevitable de que elementos ecolojetas extremistas fanatizados se hagan con el control de la sociedad: prohibiciones absurdas, multas astronómicas, indefensión jurídica, exclusión del discrepante...


Lo dicho, antes de tomar las medidas de protección de la seguridad del barco y de la tripulación que cada patrón considere oportunas según su criterio y responsabilidad como tal, vuelta al horizonte con prismáticos por si las moscas...
No brindo.