Cita:
Originalmente publicado por ZCO
No dejo de pensar que a este barco, beneteau first 31.7, modelo que conozco, algo extraordinario debió de pasarle. Un barco de 9 metros, creo que clase A, relativamente moderno (casco, jarcia etc.) no debiera hundirse normalmente en estas condiciones.
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No es fácil hundir un 32 pies pero, en condiciones como las de ese día en el canal, tampoco es tan difícil. El mar que se forma es muy vertical, probablemente con algunas rompientes y, a esas alturas, padre e hijo es previsible que estuvieran agotados. Recuerdo un cruce a Menorca en regata, en condiciones más amables (F7) y tras una noche sin dormir. El mar que se forma allí es incómodo, y en en un 32' hay que gobernarlo para no meter gran escorada, al menos en la teoría; en la práctica, de cada 10 "Marías", siempre hay alguna que, especialmente si estás cansado tras una noche sin dormir gobernando a mano, fallas a la hora de maniobrar, lo que suele derivar en quedarte atravesado. Recuerdo también que, hace ya alguna década, un Puma 29 volcó en condiciones parecidas a las que había el domingo sin que, afortunadamente, sucediera una tragedia.
Hay que tener mucho respeto al mar, en su doble significado de mar y de "olas". Recuerdo que, cuando llevaba unos pocos años de patrón, pasé por una rasca con F9 establecida y rachas de más, pero era una rasca joven y sin mucho fetch, con lo que el mar era manejable y, sin costa a sotavento, la corrí bien a palo seco (posteriormente llevé un pañuelo a proa para ganar gobierno). Recuerdo que pensé que había sido más fácil de lo que pensaba y que eso de navegar con 50 nudos no era tan complicado... Gran error porque sin ola tal vez sea así pero, con ola, con 20 nudos menos de viento puedes tener muchos problemas si estás en el lugar equivocado. Y no sólo por los problemas de estabilidad que genera una rompiente, sino por la necesidad de, cuando hay mar formada, llevar vela para mantener gobierno, donde ir a palo seco puede ser muy peligroso - personal y paradójicamente, prefiero ir sobrado que falto de vela en esas circunstancias- y por lo agotador que resulta tener que ir maniobrando unas olas en las que, antes o después, cometes un error, como el que puso quilla al sol al Puma29 del que hablaba antes. Yendo al caso que nos ocupa de este domingo, navegando a dos tras horas de mucha castaña, con rachas de más de 40 nudos, velas sólo quizás no apropiadas para la situación y en uno de los puntos negros del Mediterráneo para estar en esas circunstancias, entraron claramente en una situación de riesgo.
No sigo que, como padre, me emociono de imaginar por lo que tuvieron que pasar. Dios quiera, y no soy creyente, que el final sea razonable.
Precaución.