A la altura de Sines hacemos un bordo a tierra por que el humo de las chimeneas de la refinería indican viento del Sur, lo contrario del que tenemos en este momento, pero incomprensiblemente, a menos de tres millas de la costa todo sigue igual, el humo hacia el norte y nosotros con el viento en el morro. Cambiamos de nuevo de amura poniendo proa al cabo Espichel, guardián por el sur del estuario del Tajo, en la entrada a Lisboa, al anochecer la luz de su faro nos sirve de guía, aunque navegamos a motor y piloto automático con curso al waypoint a cabo Raso, donde luce el faro del lado norte del estuario.
A media noche alcanzamos Espichel a media milla y nos internamos en el estuario, 20 millas jugando a la ruleta rusa con los palangres, atentos a detener el motor al menor ruido sospechoso, un par de ellos han pasado bien cerca de nuestro costado, pero por esta vez ha habido suerte.
En mi turno de guardia dejamos atrás Cabo Raso y Cabo Roca, ahora 40 millas hasta Peniche, donde ya nos detendremos si duda a cargar gasoil.
Poco antes de amanecer salta de nuevo la brisa del E, y vuelta a navegar a vela, al menos las últimas 20 millas las hemos disfrutado, mar lisa y 15 nudos de viento por el través.
A las 11h entramos en el conocido puerto, el Bahía también recaló aquí en su bajada en diciembre del 2005, hace dos años largos ya, como pasa el tiempo…
El atraque en el pantalan de la gasolinera es bastante complicado con viento y media marea ya que se encuentra junto a la rampa de varadero, me aproximo para ver de cerca la situación, pero decido atracar en el muelle de espera y hacer viajes con garrafas.
Mientras unos acarrean el gasoil, otros vamos a avituallarnos de pan y frutas, que escasean abordo. En una hora ya estamos de nuevo rumbo norte, en un principio a vela pero invariablemente como en el día de ayer, a medio día, primero calma el viento para después rolar al norte, motor y a seguir vigilando palangres que por mucho que nos alejemos de la costa, se siguen viendo, no con tanta profusión pero su presencia siempre preocupa.
Hemos puesto el waypoint de Cabo Silleiro y tranquilamente sentados a la mesa comemos echando vistazos de vez en cuando.
El viento en su máxima intensidad no supera los 13 nudos, velas abajo y la máquina a medio régimen mantiene una velocidad constante de 6,3 nudos aunque no nos libramos de algunos pantocazos por la ola corta generada
Noche calcada a las anteriores, aunque hemos variado los turnos de guardia, es una delicia ver la bóveda celeste con tanta claridad en noche sin luna, aunque en la lejanía se aprecia la luminosidad de Figueira da Foz, Aveiro y Oporto.
A media noche hemos adelantado al velero que desde esta mañana nos precedía, le he llamado por el 16, pero no hemos obtenido respuesta.
De nuevo en la guardia de la 1 de la mañana el viento vuelve a rolar, arriba velas y a navegar como dios manda, seguimos cruzando los dedos para no enganchar ningún palangre. Despunta el día y la fortuna no ha acompañado nuevamente, de todas formas cuanto más nos aproximamos a la costa, más profusión de artes nos encontramos, teniendo que maniobrar un par de veces, pero sin problemas.
Monte Santa Tecla ya lo vemos a 30 millas, la etapa más complicada ya toca a su fin, no de la forma que nos hubiera gustado, pero al menos ya estamos en Galicia, como quien dice en casa.
A las 4 de la tarde atracamos en el Real club náutico de Bayona, una buena ducha para nosotros y un aseo a fondo de Bahía quedamos listos para salir en busca de lo que ya veníamos añorando, pulpo, marisco y ribeiro.
Continuará.......

Entrando en Peniche

Pescadores en el puerto de Peniche

El cabo de Peniche con cierta similitud al de San Vicente

Comemos sentados a la mesa, hoy tocan spaguetis

La navegación a motor sin mucha historia

Posando para el foro

Cuando el diablo se aburre.... el Rufino paga las bromas de la tripu

El abuelo Enrique con el parador de Bayona de fondo

Recalada en el Náutico de Bayona, repostando gasoil
Salud
