Hola Jonam,
Al hilo de tus últimos dos mensajes, una bañera ancha o, mejor dicho, una manga ancha, aumenta la estabilidad de formas, que tiene mayor incidencia en ángulos cercanos a los 0º o 180º (siendo pijoteros, su influencia en la estabilidad es razonablemente proporcional al coseno del ángulo) y que deriva en una resistencia mayor a romper el equilibrio de estabilidad tanto en posición adrizada como invertida. Así, una manga más ancha opone resistencia a que el barco escore estando adrizado y, del mismo modo, a que recupere su posición normal si se encuentra en posición invertida tras haber sido volcado. Ahora bien, en un crucero estándar, el área definida -de gran impacto en términos de estabilidad dinámica- por las curvas de estabilidad en ángulos positivos es siempre muy superior al área en ángulos negativos, lo que quiere decir que si un mar -por su oleaje- ha sido capaz de volcarte, es previsible que ese mismo mar te adrice en un periodo corto de tiempo, o que la misma ola que te vuelca no te deje quilla al sol, sino que derive en una vuelta de 360º en la que termines, de nuevo, adrizado.
Lo anterior considerando cruceros razonablemente estándares, que vuelcan sólo por la acción de determinado tipo de oleaje, y no del viento. No es el caso de un vela ligera -un 470 vuelca sólo con mirarlo mal

-, pero entiendo que tu pregunta va referida a cruceros. Y este punto es importante. A modo de ejemplo, hace pocas semanas, una de mis proas estaba fondeando en Croacia -ella iba a la rueda, junto a sus hijas, mientras su marido estaba en el agua ayudando a echar dos cabos a tierra- cuando le entró un chubasco de 50 nudos con rachas cercanas a los 70. Pasó un rato muy delicado en el que tuvo que salir al mar mientras otros dos barcos terminaban en las rocas, pero ni esos casi 70 nudos, sin apenas ola, pusieron en riesgo la estabilidad del barco, un crucerote de chárter del que da igual el astillero. Sin embargo, basta con menos de la mitad de esa intensidad de viento, pero con más persistencia y fetch, para que si te encuentras en un lugar equivocado -cerca de una barra o en zonas delicadas como el golfo de León o el recientemente célebre canal de Menorca- para terminar con la quilla al sol por no maniobrar debidamente una ola.
Con esperanzas de recuperación, no sé exactamente a qué te refieres. Hace poco hablábamos del caso del Altano, un Puma 29 que volcó en esas circunstancias cuando, cerca de Mallorca, una María de más de 6 metros lo volcó y después lo volvió a adrizar, perdiendo el palo durante el vuelco. Por casos como el anterior y otros, está claro que es probable desarbolar, probable quedarte sin baterías (fuera arrancar motor, fuera comunicación), posible perder en la jugada la radiobaliza o la balsa y prácticamente seguro que suceda al menos algo de lo anterior... ahora bien, hay un elemento mucho más débil que la arboladura, y ese somos nosotros por lo poco predecible que es un vuelco en ese sentido. Si no vas atado, no hace falta decir mucho más, pero si vas atado y la recuperación del vuelco no es inmediata, la situación tampoco es tremendamente halagüeña. Hay quien podría pensar en meterse dentro de la cabina y cerrarlo todo, pero lo que funciona con poco mar o con una ola más tendida (y con poco tráfico), puede multiplicar las papeletas de volcar cuando la ola es más vertical y confusa, puesto que maniobrar una ola que no siempre viene de la misma dirección exige unos cambios de rumbo y capacidad de anticipación que no permiten escaquearse de llevar la caña.
El hecho es que, si con el Altano no hubo que lamentar más que magulladuras, en los últimos 30 años y en un tramo cercano al anterior -sin salir del Mediterráneo NW- ha habido casos mucho más graves y varios veleros que, en circunstancias parecidas, han desaparecido. Así que lo primero -perogrullada- es no volcar y ahí me quedo con la maniobrabilidad y decisiva estabilidad de rumbo que da en esas circunstancias una popa ancha por encima de su influencia, que es sólo de matiz, en la capacidad de adrizamiento: tu barco o el mío serán volcados si les alcanza una rompiente de 4m por el través, así que poco me importa que, en función de algo más o menos de manga, sean 3.9 o 4.1m si hablamos de un mar en el que se generan "Marías" el doble de altas. Ahora, la frase habla de rompiente por el través, ese "por el través" es determinante y ahí preferiré sin dudarlo las virtudes de un casco moderno y una popa potente, que me dan una velocidad y maniobrabilidad que sí son claves para evitar quedarme atravesado en la mitad de olas... a sabiendas de que, como mis habilidades como caña son muy mejorables y me iré cansando, lo anterior no evitará que en alguna de ellas sí terminaré atravesándome. Por eso, como prioridad y por encima de las anteriores, haré lo que esté en mi mano para, en vez de estar en el momento y el lugar equivocados -y varios de ellos tienen nombre y apellidos-, estar en una buena taberna cuando suceda todo lo anterior
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