Algo de eso hay, pero es por una razón. El mundo náutico es muy diferente del terrestre, por decirlo así, y para la mayoría de la gente que no ha tenido contacto es un gran desconocido. Yo mismo, siendo una "vocación tardía" (sólo llevo dos años con barco) me he encontrado que es muy diferente de como te lo imaginas al principio. El mar tiene sus reglas, y no solo en lo referente a la navegación en sí: también trae aparejada una forma de pensar, de relacionarse, de ver las cosas... y eso hace que te vuelvas "poco compatible" con quien no tiene la misma experiencia.
Pero con un poco de labor pedagógica se consigue mucho. Mi almiranta ha pasado de verlo como una locura, a disfrutar de una tarde tranquila de invierno, con un buen abrigo y un termo de té caliente en medio de la bahía. Ahora bien, lo de ayudar con la maniobra lo dejaremos para más adelante
