Seis meses. Un montón de tiempo en el que he visto cambiar tantas cosas...
Y él sigue ahí, en una imagen fija, como un faro que sirve de guía...
¿Será para eso para lo que tenemos que servir cuando zarpamos en el viaje definitivo? Si es así, conviene prepararse bien, para no hacer embarrancar a los que se quedan...
Alguno me dijo que no conocía la canción que da pie al título de este hilo. Para los que sintáis curiosidad, os la pongo en el vídeo que incluyo a continuación. Siempre, cada vez que estábamos juntos en una terraza tranquilos, mirando el cielo, acabábamos cantándola...
Y, desde que eso no ha vuelto a ocurrir, cada vez que miro un cielo estrellado, lo veo a él.
Perdonad por este momento de debilidad, pero esta noche ha sido durilla.
Y perdonad también por no haberos respondido aún personalmente. Lo haré.
Buena semana a todos
