Cita:
Originalmente publicado por Butxeta
Y yo pienso,  donde piensas navegar?
Ese afán de comprarse destructores para ir a la Antártida y luego no ir es que no lo entiendo. Poder decir que se tiene un barco “muy marinero” parece que sea más importante que navegar a vela. A mi me parece más marinero ir a vela casi siempre, y tener unas velas en condiciones para poder hacerlo diga lo que diga la meteo.
 
|
Cita:
Originalmente publicado por Butxeta
Como decía antes, se trata de comprar un velero, no una motora con palo.
En mi vida he navegado algunas veces con 40 nudos y solo he sufrido un temporal de verdad. El problema nunca fué el barco, sino nosotros. Siempre salimos sin problemas. Y dudo mucho que un barco más antiguo hubiera hecho que nos sintiéramos más seguros. Lo que sí sé es que en un barco lento se hace más largo.
Pero en cualquier caso, no me compraría un barco pensando en ese día, sino en disfrutar el 90% restante que navegas con meteos controladas.
  
|


No puedo estar más de acuerdo.
En mi caso, he pasado de un diseño no rematadamente antiguo (Puma de los 70) a un diseño más reciente y ágil pero sin alardes (Ro-340) y diría que ahora navego un 50% más a vela de lo que navegaba antes. Puede parecer exagerado, pero en el Mediterráneo, con sus regímenes de brisas, un barco ágil no sólo supone una diferencia clara en velocidad con vientos medios sino, sobre todo, la diferencia entre empezar a moverse a vela o tener que tirar de motor en las muchas situaciones donde el viento está en el entorno de F2-3.
Recuerdo, en el Club Puma, la frecuente celebración de cómo esos barcos "aguantan 20 nudos sin tener que rizar". Puedo entender que haya a quien eso le resulte una ventaja; quizás a mí mismo, dentro de unas décadas o si navegara en zonas donde el promedio de viento superara ese entorno. Ahora, para mí, que un barco aguante sin rizar 20 nudos no es un ventaja, sino claro inconveniente. Para empezar, porque me cuesta menos de un minuto rizar en ese ¿20%? de ocasiones en las que en nuestras costas tenemos ese viento, con lo que ese punto a favor se diluye en pocos segundos; pero, sobre todo, porque no rizar en ese 20% de ocasiones me supondrá navegar peor el 80% restante (que son, evidentemente, la mayoría), incluyendo todas aquellas en las que iré a vela cuando un barco que con 20' no riza tendrá que tirar de motor... y es que un aparejo que permite una superficie vélica generosa tiene una solución inmediata y gratuita cuando sube el viento (¡rizar!), mientras que lo contrario no tiene remedio.
Y sí, probablemente, si fuera a navegar por los 40 rugientes, elegiría un modelo de barco distinto al que tengo. Pero como, de momento, estoy mucho más cerca de los 40ºN, será en el improbable caso de volverme transmundista cuando me plantee tal cambio, no hipotecando el presente a una situación que tardará mucho en llegar… y, si llega, muy probablemente sería un (buen) diseño moderno y con el menor tiempo posible en sus cuadernas. Y es que quizás mi Puma consiguiera un empate en ceñida vs. mi barco actual, compensando con su menor tendencia a pantoquear una efectividad algo menor (los 2m de calado del Ro y su para mí excesivo lastre -sí, he dicho lastre excesivo, ¡sacrilegio!

- ayudan) a la hora de ganar barlovento... sin perder de vista que muchas quejas de pantocazos tienen que ver con tratar de comerse la mar navegando a motor en contra de ella porque, navegando de ceñida a vela, éstos se reducen de forma significativa. Ahora, si en ceñida con viento les doy empate, el Ro gana por goleada al Puma en popas, donde la estabilidad del primero -y aquí sí hay una diferencia real- es muy superior. Y, por ello, incluso en un ámbito como el de la seguridad, no considero que un diseño clásico aporte ventajas sobre un (buen) diseño actual, sino más bien al contrario.
Por último, y de cara al cofrade que inicia el hilo, ten en cuenta que en este foro escribimos muchos cofrades, y las opiniones parecen todas iguales. Ahora bien, aquí hay regatistas muy solventes, también navegantes con varios cruces de océanos y alguno con más de una vuelta al mundo… y luego estamos muchos que no somos nada de lo anterior

Verás que, “paradójicamente”, muchos de los que están en el primer grupo navegan con diseños modernos e incluso han dado la vuelta al mundo con marcas generalistas (¡horror!)… Y es que para el neófito puede parecer que haya una correlación entre barcos “indestructibles” y lo “marino” (qué poco me gusta esta palabra aplicada a nosotros, los navegantes de recreo) que sea su “armador”… Cuando tal correlación no existe o, incluso, se dan casos que recuerdan al del flamante Todoterreno que con cierta frecuencia encontramos… en los parkings de los hipermercados.
En fin, que para gustos colores, y que cada uno elija el barco que le haga disfrutar más y sentirse mejor, que para eso estamos hablando de una afición. Ahora, prudencia con las recomendaciones en las que parezca que para alejarte unos centenares de millas de tu puerto “necesitas” un tanque… que no somos profesionales de salvamento en Groenlandia, sino que, por mucha trascendencia que a veces le demos, somos navegantes de recreo disfrutando, de nuevo y sencillamente, de una afición.
