Pero es que la discriminación no es algo negativo. Cuando elegimos un barco u otro estamos discriminando. Cuando escogemos a un cofrade u otro para quedar en el bar después de navegar estamos discriminando. Cuando compramos gasolina en una puesto o en otro de la misma marca porque el que nos atiende es más o menos simpático estamos discriminando.
Es ley natural.
Y sí, hay leyes y hay que cumplirlas, pero las leyes no están escritas en piedra. No pensemos que las leyes son de siempre o incluso que son de sentido común. Muchas veces están influenciadas no por criterios objetivos sino por modas, ideologías o por motivos de simple control. Las leyes se pueden cambiar y se cambian. Y el problema es que muchas veces se hace por el político de turno sin, como digo, más criterio que su propio capricho. Y cuando llega el siguiente esa ley se vuelve a cambiar.
¡Con lo fácil que eran los 10 mandamientos! Después de tantos siglos todavía siguen siendo los mismos y no hay confusión
Dicho esto, desconozco el alcance de nuestras leyes o de las leyes del pabellón del barco, pero están en su derecho a elegir a quien quieran para la tripulación. Además, si no les dejan poner eso en el anuncio para ahorrarse perder tiempo, pueden entrevistarlos igual, decir ya te llamaremos y ahí se acaba todo. No tiene que justificar a quien contrata por lo que mejor no perder el tiempo ni hacerlo perder.