Y yo qué pensaba que esta taberna, a su manera, seguía siendo un antro pirata. Qué equivocado estaba. Cuestiones legales aparte, algunas opiniones vertidas en el hilo (todas respetables) me suenan un poco rancias. Los tatuajes son tan viejos como la humanidad. El padre del rey Emérito los lucía en los brazos, por haber pasado el cabo de Hornos en el sentido malo. Claro, cosas de una educación marinera en el mundo anglosajón. Y alejándonos de la náutica, ahí tenemos a dos políticas (una ex presidenta de comunidad y otra presidenta en vigor), que los exhiben sin que ninguno de sus votantes conservadores las haya discriminado por ello. Y también muchos más políticos y profesionales liberales. No son nada del otro mundo. Eso por no hablar de alguna observación excesivamente rigurosa respecto a los piercing, obviando que los pendientes que lucen las niñas desde bebés, son lo mismo, solo que cambiando el lugar.
Yo paso mucho tiempo en un instituto público y así, a golpe de vista, puedo asegurar que entre la gente joven, los tatuajes son algo absolutamente habitual; casi llama la atención lo contrario, no tenerlos. En fin, que los tribunales competentes resuelvan los aspectos meramente laborales. Es lo que corresponde. Pero que los prejuicios que algunos apuntan se queden en casa y no en la cubierta de los barcos.
